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Lección de altura

Ocho horas de camino. Siete alumnos. Cuatro grados. Un aula. Cero vecinos cuando cae la noche. Areli Reyes nos cuenta cómo es ser docente en la IE multigrado del lejano caserío de Culebramarca, en las alturas de Pasco. Esta es una historia de vocación.

Son las cuatro de la mañana y Areli Reyes Dávila, 29 años, pasqueña, profesora de primaria, ya está en pie y sin desayuno. Dentro de algunos minutos debería anunciarse Herald Ninahuanca, el único colectivero del distrito de Paucartambo que accede llevar a los escasos visitantes de Culebramarca hasta donde muere la trocha y comienza el camino hacia el poblado. Areli espera comenzar temprano el ascenso a la pequeña comunidad dedicada al cultivo de papas en la que enseña, perdida entre montes y neblina, y a la que nadie llega por error. PerúEduca la acompañó en su último ascenso a Culebramarca antes de terminar su año lectivo.

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Texto y fotos: Tatiana Palla

"Cuando dije ‘agarro la plaza de Culebramarca', todos me miraban, así, con los ojos de susto. Inclusive estaba el director de la UGEL y me miró. Los maestros de atrás gritaban ‘Bravo, bravo para la profesora, se va ella a Culebramarca, ¡qué valiente!'. Entonces ahí me pregunté: ‘¿A dónde me voy?'", cuenta.

No se trata solo del largo camino: el reto de enseñar en Culebramarca está en llegar para quedarse. Areli sale de la localidad solo una vez al mes para comprar abarrotes e ingresar notas al sistema.

Nueve personas se apretujan en la única movilidad que ese día subirá trocha hacia Tindalpata, la última localidad con servicios básicos completos en la zona. A través de la ventana solo se ve valle y frío. La lluvia de los últimos días ha formado una piscina de barro arcilloso que atrapa las llantas de la station wagon. Esta vez, la ruta será particularmente dura: no serán siete horas de ascenso, serán casi nueve. Toca descargar las mochilas y cajas de comida del techo del auto para esperar a Don Florencio y sus burros.

"Ni en sueños pensaba llegar a un colegio caminando tantas horas, bajo la lluvia, tener el temor de perderme en el camino" dice Areli. Desde que comenzó a trabajar como docente en 2010, le tocaron instituciones a diez, quince minutos de su casa. Ahora, solo sale de Culebramarca unos cuantos días al mes. Lo suficiente como para insertar notas en el sistema, hacer el nuevo cargamento de comida para la siguiente estadía, visitar a su madre, encontrarse con algunos amigos. Salir de Culebramarca toma un día. Regresar, día y medio.

Cuesta arriba

 "Del camino me dijeron de todo. Que te encuentras con la culebra, que en Leonpampa hay león, que cuando Culebramarca se llena de nubes, llega el oso. Me asustaron" recuerda. Luego, aprendió que no debía creerse todas las historias. Tras cuatro horas de caminata, llegamos a la llanura del León y no hay ningún felino amenazador a la vista. Avanzamos para ganarle a la neblina, que rápidamente cubre la ladera de las montañas. Es poco más de la una de la tarde, pero el cielo está tan cargado que parece que estuviera a punto de anochecer. 

La Lluvia cae como ducha, desde arriba, de lado, lo moja todo, rebota en la tierra. Hay que moverse con cuidado: desde Luichococha a Culebramarca, el fango está vivo. Los pequeños pantanos que atrapan el pie hasta el filo de la bota están en todos lados. Las dos horas perdidas de la mañana han convertido la caminata en una lucha contra el tiempo: hay que llegar antes de las seis de la tarde, sí o sí, y aún quedan cuatro horas de camino Las pocas casas que rodean al lago de Luichococha  son las primeras que se logran ver luego de seis horas de caminata. Queda aún superar dos hileras de montañas para llegar a Culebramarca. Los gritos de los profesores están ahí, mientras Areli llena los pulmones de aire para seguir andando.

Ocho horas después, un techo

La primera casa de Culebramarca se logra ver una hora después de dejar atrás Luichococha. Allí está Don Florencio, esperando la llegada del grupo a pie para bajar al centro comunal y descargar los paquetes de los burros. Desde la primera casa no se ve más que laderas sin cultivar ahogadas en lluvia.

La comunidad agrupa menos de veinte personas, cinco casas, centenares de carneros y una que otra leyenda.  Visitar al vecino supone al menos 30 minutos de caminata. El centro del pueblo es solo una casualidad conformada por una capilla abandonada, unos baños a medio hacer, la escuela antigua con su fogón, la escuela actual y un centro comunal recientemente construido, pero al que ya le faltan algunos vidrios. La profesora Areli, completamente empapada, saca la llave y abre con confianza la puerta del local. Finalmente hemos llegado.

Sola con tu soledad

La de Culebramarca es una vida en aislamiento. Una vida en la que, excepto por la FM, no hay cómo saber qué pasa en el resto del país. Aquí no hay llamadas,  televisión o vecinos. Tampoco hay agua potable, solo un balde para sacar un poco de agua de río cada mañana. El foco del centro comunal funciona con el panel solar que la profesora solicitó para el colegio cuando llegó. El silo está cruzando el riachuelo, y de noche hay que adentrarse en la oscuridad total para usarlo. Pocos pasan por el centro comunal: tal vez algún padre o madre de familia que viene con  papas de regalo, o la visita mensual del equipo itinerante del Ministerio de Salud para las zonas rurales de Pasco. "Cuando los niños se van a las cuatro de la tarde, quedo absolutamente sola" dice con voz de resignación.

No muchos tienen la fortaleza para mudarse a Culebramarca por un año entero. Ella misma pensó que no podría lograrlo. "El día que llegué dije: mañana amanece y me voy. Pero ya comenzaban las clases, los niños comenzaron a bajar de las puntas. Si renunciaba, seguro venía otra persona y hacía lo mismo que yo. Tomé la plaza, es mi trabajo" se exige.

"En los lugares más lejanos trabajamos las mujeres. En la adjudicación, yo veía que los profesores que llamaban para tomar la plaza estaban ahí y no respondían. Cuando toman plaza lejana, muchas veces llegan al lugar y si no les gusta, se van" dice. Areli completó su año de trabajo en diciembre de 2014 y en su paso por Culebramarca ha transformado aula, alumnos, y dejado nueva habitación del docente para quien tome la plaza en 2015. El trabajo ha sido duro.

Nueva profesora, nuevo hogar

A ochenta metros del centro comunal, pasando un pequeño canal y un par de ojos de agua,  están el colegio, la vieja escuela y la vicharra – fogón – en la que los docentes preparaban sus alimentos. Hasta 2013, los profesores utilizaban el antiguo colegio de adobe, devenido en almacén del colegio y de la comunidad, como habitación. "Estaba oscuro, olía a guardado, había insectos, podía entrar la rata" recuerda la profesora Areli. Acomodarse en el nuevo local de la comunidad implicó varias caminatas y muchos más argumentos. Tuvo que visitar de casa en casa a las autoridades de Culebramarca para conseguir el permiso. "Compré este cable, jalé la luz. Traje el balón de gas, mi cocina, el colchón, armé la cama con ladrillos y maderas y así pude quedarme" dice mientras pone a calentar agua en la tetera.

Salón en revolución

En Culebramarca, la jornada inicia antes de las cinco de la mañana. Basta un poco de luz para que en las lejanas laderas arranquen los quehaceres de la casa. La profesora llena la tetera con agua rojiza de río prende la radio, escucha las noticias de la capital Una silla con cajas de laptops XO entregadas hace años y que ahora lamentablemente ya no están operativas por falta de uso  cumplen la función de tener la radio a la altura de la ventana. Voces limeñas discuten sobre temas que poco parecen afectar Culebramarca, pero que Arely escucha con imbatible atención.

Los chicos aparecen en la puerta un par de minutos antes de las ocho, puntuales y sin reloj. "Ya, a cambiarse los zapatos, hagan fila ordenados" dice. La revolución del aula comienza por los pies. Siete pares de zapatitos de lana, todos tejidos a mano, sustituyen las botas de plástico con la que los chicos han llegado corriendo desde las alturas de Culebramarca. "Por la distancia que ellos viven, los niños venían todos los días con sus botitas. Los niños se quejaban por el frío durante las clases. Hemos  creado los zapatitos abrigadores. Se ha buscado las plantillas y se ha creado los zapatitos tejidos con la lanita de carnero" cuenta Arely. Las pantuflas de salón, junto con los asientos forrados de lana de carnero, han sido las primeras soluciones que ha profesora ha impuesto para hacer que los chicos dejen de pensar en el frío y se concentren en la clase.

Cambio de hábitos

Desde que Areli está a cargo de la IE, entrar al aula se ha convertido en una ocasión más para aprender: todos los niños marcan asistencia colocando la hora en un reloj de cartón, renovando la fecha y día de la semana en la pared calendario. Arely ha hecho del aula un espacio para conocer objetos y dinámicas que tal vez los chicos no usen frecuentemente en la localidad, pero que les conviene conocer si bajan a la ciudad. La mañana comienza con arroz, leche y galletas: a la mesa del desayuno están Rosa Vizcayo (9), Ania Laurencio (9), Denisa Laurencio (10), Rosmelinda Crisóstomo (10), Hilton Yalico (11), Eusebio Crisóstomo (12) y Yoner Crisóstomo (13), y son la razón de Arely en Culebramarca. Cada quien pone sobre la mesa su individual de tela de costal con  las primeras letras de su nombre y apellido bordadas y comienza a desayunar. "Tienen que saber agarrar bien los cubiertos, tener individuales y saber para qué sirven" apunta Arely. Cuando terminan, botan las envolturas de galletas en el basurero de residuos plásticos y las migajas al basurero orgánico. "Si algún día visitan Lima deben saber por qué hay basureros de distintos colores" insiste.

"Yo  trato de presentarles cosas que no conocen para que estén preparados y sepan afrontar la vida si en algún momento salen de Culebramarca. Aquí me dijeron que por qué perdía el tiempo en eso. Algunos padres no valoran el tipo de educación que les estoy dando: que para qué los individuales,  para qué una fotografía en su mesita, si no es importante", lamenta. Para Areli es todo lo contrario: es una forma de levantar la autoestima de los pequeños, que se sientan únicos. Y lo ha logrado: es, en realidad, la foto de cada chico rodeada de palitos de chupete es lo que más le gusta a los niños de su nuevo salón.

Nuevo año, nueva aula

 "Cuando llegué encontré un aula en estado crítico. Los pisos estaban carcomidos por la humedad, cuando caminábamos nos hundíamos. Había unas carpetas, un escritorio, un librero, y una pizarra. Era un aula poco atractiva, los niños no tenían ninguna motivación para venir a las clases. Faltaban, ponían de pretexto la chacra, así que transformé el aula" dice la profesora. El trabajo fue duro: renovar el salón le tomó de marzo a julio. "El salón no estaba así de ordenado, así de limpio, el piso estaba roto, suelto, sin pintar. No daba ganas de venir al colegio a comienzos de año dice Yonel, que por estos días se debate entre elegir dedicarse a la agricultura desde ahora o  a la secundaria o dedicarse desde ahora a la agricultura.

Lo primero que hizo fue comprar nuevos tablones para el piso. El piso del salón, ya hundido en algunos puntos, no daba para más. Los tablones fueron llegando a Culebramarca a lo largo de dos meses para evitar costos extra.  Los padres dedicaron varias jornadas a clavar los nuevos pisos y darles la capa de marrón cerezo que hace ver el salón tan pulcro ahora.

Lo siguiente sería renovar las paredes. "Pinté el aula en tres colores diferentes: de verde, blanco y celeste. En todas las aulas tenemos el pintado de un solo color. Yo quería cambiar esa rutina" La puerta ha quedado inconclusa: el presupuesto no alcanzó para reemplazar las placas de vidrio rotas y el frío filtra. La misión de reponerlas queda para quien llegue a enseñar este año.

Aprender manipulando

La mañana arranca con la clase de comunicación. La historia de una vicuña que no hace caso a las advertencias de su madre será el tema del día. La profesora da copias a todos los chicos y ellos corren a sentarse debajo de la esquina de lectura: la biblioteca es ahora abierta, e incluso algunos libros cuelgan del techo gracias a algunas pitas y unos ganchos de ropa. Niñas y niños se sientan sobre una piel de carnero y comienzan la lectura. En la tarde tendrán que representarlo al aire libre con máscaras y disfraces hechos en cartulina.

La participación de la profesora Areli en el Programa Educativo Logros de Aprendizaje (PELA), con el que aprendió a sacar el máximo provecho a los materiales educativos del Ministerio de Educación -esos que muchas veces quedan abandonados en cajas- ha marcado definitivamente su forma de enseñar en el aula y de lidiar con el reto de un salón multigrado. Lo que aprendió entre 2012 y 2013 en el programa ha tenido impacto en Culebramarca.

"Aquí los chicos tienen muchas dificultades con la producción de textos, con la resolución de problemas en matemática. Los materiales me han ayudado mucho" asegura Areli. Ella tiene una regla clara: evitar en lo posible que los chicos aprendan de manera pasiva. Importante detalle, además, cuando las clases van de 8 am a 4 pm: la jornada larga compensa los días que la profesora sale de Culebramarca por nuevos alimentos.

"El aprendizaje tiene que ser manipulable. Cuando no hay materiales, enseñar de manera  imaginaria no funciona igual. Tienen que agarrar, manipular ahí, para que el aprendizaje sea más significativo" asegura.

Para enseñar matemática también tiene más de un truco. Ahí están las maquetas hechas por los chicos, las regletas de Cuisenaire, las calculadoras digitales y las de rejilla de colores, los materiales de ciencias. También, por supuesto, tiene propuestas propias."Los juegos como el bingo les llama mucho la atención. Con el bingo han aprendido a sumar, a restar, a multiplicar" dice. Arely reparte tarjetas a los chicos, y va aprovechando los resultados de los dados para que multipliquen y sumen hasta llegar al número que pueden marcar. Mucho más divertido que darles veinte operaciones para que las desarrollen en orden y silencio en el cuaderno.

Mercado imaginario

En Culebramarca no hay tiendas. Las monedas y billetes se usan fuera de la localidad, cuando los padres bajan a la localidad de Santa Isabel a comprar abarrotes o vender papas. Los niños están fuera del sistema monetario y son pocas sus oportunidades para aprender a distinguir los diferentes tipos de billetes y monedas en circulación. Areli ha procurado que el aula también tenga un espacio para que los chicos sepan cómo comprar y recibir vuelto sin fallar. Ese lugar se llama Doña Paola, la bodega escolar en la que los chicos aprenden a pesar menestras, vender pilas, bolsas de fideos, avena, jabón, infusiones, galletas, y más productos básicos que los chicos tienen en casa.

La bodeguita de Doña Paola ha sido surtida con las envolturas vacías de los alimentos Qaliwarma, junto con cajas y objetos que la profesora ya no usa. La balanza es material didáctico del Minedu. Un par de ganchos de ropa, unas pitas, unas cajas forradas de colores completan la bodega. Costo del proyecto: menos de diez soles. La bodeguita es, sin duda, la estrella del aula.

Hoy la pequeña Ania (7) se pone el delantal para convertirse en Paola. Pesa medio kilo de oca y un kilo de papa en la balanza, suma tres bolsas de fideos (rellenas de pajas de ichu secas) y una caja de té filtrante. Hace la suma en su libreta, entrega una boleta a su hermana Rosmelinda. Luego lucha con las monedas para dar el vuelto correcto. "Los chicos tienen que aprender también esto. Hay que traer al salón lo que no conocen" insiste Areli.

Larga caminata al hogar

La clase termina a las cuatro de la tarde. Ania y Rosmelinda hacen una invitación especial a su casa esta noche. Será una hora y media de camino para llegar a la casa de la familia Crisóstomo. Luego de varios kilómetros de caminata, despunta una casa cerca de un cultivo de tierra fresca y oscura. Llegamos cuando el sol comienza a ocultarse.

En la cocina, el fuego de la vicharra da abrigo, pero no luz. Los cuyes caminan al borde de las paredes sin salir por la puerta. Las carnes están colgadas del techo, ahumándose. Mientras la señora Nidia cocina, las niñas van a recoger las ovejas. En Culebramarca no hay tareas para el cuaderno: la profesora prefiere hacerlo todo en clase. Sabe que llegando a casa, no hay luz eléctrica para dedicarse a los deberes escolares y las chicas y chicos deben apoyar con algunas labores de casa. La habitación donde duermen Don Florencio, la señora Nidia, Ania, Rosmelinda, Marisela y el pequeño Abilson es grande, alta, espaciosa como para tener dos camas y colgar con cuidado la ropa de la familia. El segundo piso hace de almacén de papas y maíz noche exige cerca de diez frazadas para poder dormir sin frío. Afuera, la oscuridad es total.

Don Florencio y doña Nidia se levantan a las cuatro y media de la mañana. Hay que prender la vicharra, preparar los desayunos para las niñas, trenzarlas.  Los Crisóstomo llegaron a Culebramarca desde Panau para tener un cultivo más grande. Ellos estudiaron hasta segundo, tercero de primaria, lo suficiente para hacer operaciones básicas, firmar y algunas otras  cosas adicionales . "Nuestras hijas deberían aprender un poco más, terminar la primaria. ¿Secundaria? No sé, habría que mudarnos"  dice Don Florencio. Mudarse implica dejar la agricultura.

Primaria, ¿y luego qué?

Las chances de que los niños de Culebramarca puedan llevar la secundaria son bajas. Seguir con los estudios pasa por una mudanza (altamente inviable), enviar al niño con un familiar a la ciudad (si es que lo tienen) o trabajar un par de años para ahorrar y bajar a la localidad de Santa Isabel para estudiar. "La verdad, cuando comienzan a ganar su platita, terminan comprándose algo como un celular y se quedan aquí, ya se les van las ganas de seguir estudiando" dice la profesora. "Si los niños se quedan en la chacra, la aspiración máxima de algunas niñas de aquí es ir a Lima, como sus tías, sus hermanas mayores, y trabajar en alguna casa. La cuestión es estar en Lima"..

Ella trata de estimular a sus alumnos  buscar más opciones. Optar por la chacra no está mal, pero a ella le gustaría que el oficio de la enfermera que visita mensualmente la localidad no sea un sueño imposible para alguna de las niñas del aula que quisiera imitarla. O que, en todo caso,  una mayor preparación les ayude a mejorar el manejo de sus chacras. En el salón hay un mecánico, un ingeniero, una enfermera, una doctora. Cada niño ha escrito en su carpeta lo que le gustaría ser de grande

Con las carreras, Areli busca estimular a los chicos a pensar en ir a la secundaria. Para muchos padres basta con la educación suficiente para comerciar sin ser estafados, escribir correctamente, entender lo que se firma. Hay quienes se sienten incómodos con que la profesora cree expectativas poco factibles a sus hijos, que para qué les llena la cabeza de ideas.  El tema, sin dudas, generó tensión en el año que pasó.

Un día con lluvia

A la mañana siguiente de la jornada con los Crisóstomo, el sol desparece.  El cielo está cargado y es evidente que la lluvia comenzará pronto. Felizmente  la mayoría del camino va de bajada. En el centro comunal, la profesora mira a través de la ventana si ya estamos cerca para salir hacia el colegio. Diez minutos después de entrar al salón se desata la lluvia. No parará hasta tarde.

Hoy las pantuflas abrigadoras y los asientos con pellejo de carnero no son suficientes. Al primer descanso para jugar, pocos quieren salir del aula. En Culebramarca, el frío y la lluvia son temas constantes y en algunos casos, paralizan la dinámica de la comunidad. 

"Los niños a veces se quedan a dormir aquí. En invierno se quedan seguido por la neblina. Ellos mismos, a pesar que viven aquí y conocen, se pierden. Apareces en otro lugar, entonces la dificultad de que no lleguen a casa" dice Arely. La lluvia ha dejado empantanados los montes, la neblina cubre las laderas. Quienes tienen un camino largo de vuelta a casa han preferido quedarse. Esta será una jornada con la profesora. Yoner, Eusebio y Rosmelinda se quedarán en el Centro Comunal. Los chicos cargan con frazadas y pellejos de carnero que han sacado del almacén del antiguo colegio. Hoy Yoner se compromete a preparar sopa de fideos y zanahoria para todos. La profesora solo espera que la cena conjunta no agote sus abarrotes mensuales. En la noche, toca armar la cama y a dormir. Los padres ya saben que si los chicos no llegan en un día de lluvia o neblina, es porque han preferido quedarse en el centro.

Vocación para enseñar

En Culebramarca, Areli es profesora las veinticuatro horas. El resto de su vida la ha dejado a un día de distancia. Trabajar como ella, internada en una comunidad lejana, es en sí una prueba de vocación. Lejos de la familia, lejos de los amigos, lejos del calor hogareño que los demás habitantes de Culebramarca tienen en sus campos, en sus casas, y ella no. "De hecho creo que el trabajo de algunos docentes es muy sacrificado. Hay que dejar de lado muchísimas cosas. Así gane poquito, quiero trabajar en lo que me gusta" reflexiona Areli ya en la mañana, cuando los chicos ya están preparando el desayuno en la vieja vicharra.

Haber hecho del colegio no solo un lugar de trabajo, sino un hogar del cual sentirse responsable, es el mayor aporte que puede dejar esta profesora a la que ha sido su institución educativa en 2014. Recuperar el espacio, hacerlo acogedor para los niños, motivarlos a venir a clases y darles todo lo que puede dentro de las limitaciones y la precariedad. "Ser profesora no es una cosa de ocasión, sino de vocación. Si no, no estaría en este lugar" dice. Que la nueva persona a cargo de estos chicos tome la posta bien.

 

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הערות

Mis respetos Maestra Arely, y a todos y todas los (las) maestros y maestras que como ella, hacen de esta profesión la más digna y que enaltece el alma. el artículo me recuerda a mi niñez en la comunidad de Huancarani provincia del Collao donde alguna vez hice la misma travesía en parajes similares y por ahí trato de recordar a mis compañeritos de entonces, nuestras canciones y juegos durante las dos horas de caminata al pueblo. Justamente hoy con motivo de la JEC reclamábamos por el retraso en la implementación de las aulas funcionales, fundamentalmente lo referente a equipamiento tecnológico; lo que me obliga a reflexionar sobre la realidad de muchas escuelas peruanas en pleno siglo XXI.
פורסם ב-19:58 06/03/15.
Esta experiencia me recuerda a la comunidad de Yanacullo donde trabajé, también nosotros tomábamos el carro a las 3 de mañana del día lunes para estas a las 7 de la mañana en el Ramal e iniciar una caminata de casi una hora para llegar a nuestra escuela, ha veces en ruta una mamá nos invitaba su papita sancochada, es la realidad del maestro, que siempre seguiremos con fuerza por nuestros niños.
פורסם ב-19:44 06/03/15.
No se imagina con cuanta emoción termine de leer este articulo, felicitaciones MAESTRA Areli
פורסם ב-19:30 06/03/15.
Felicitaciones MAESTRA Areli, las palabras quedan corto para felicitarle y desearle los mejores éxitos en su vida personal y profesional.
פורסם ב-19:29 06/03/15.
Felicitaciones profesora Arely Dios bendiga su esfuerzo y dedicación para sacar adelante la educación de estos niños.
פורסם ב-19:29 06/03/15.
es cierto la valentía los que trabajamos en las zonas rurales es para valiente, también la realidad de nuestros estudiantes de querer aprender.
פורסם ב-18:50 06/03/15 כתגובה ל-CLETO MARCELINO APAZA VILCA.
Esa es la vida del maestro tener que dejar familia, amigos, ciudad y tener que internarse en una comunidad donde nos esperan niñitos (as) deseosos de querer aprender, de salir adelante, esta historia es una muestra que refleja muy claro el gozo por la educación, si todos tuvieramos esa misma actitud la historia fuera distinta.
Espero que esta historia sirva de reflexión y que nos permita decir "YO TAMBIEN PUEDO", la distancia, las inclemencias del clima, no deben ser impedimento para brindar una educación de calidad.
Gracias Arely.
פורסם ב-18:14 06/03/15.
La historia verdaderamente loable de la colega Arelí, es la historia de los maestros y maestras que en algún momento de sus vidas dieron inicio a esta profesión, en algún rincón de la accidentada geografía de nuestro país. Condiciones como: las horas o días de viaje, aulas de adobe y techo de teja o de calamina en mejor de los casos, escuelas que resultan ser como islas dentro de la comunidad o caserío a la que pertenecen, clima lluviosos y además friolento, con luz o sin ella para elaborar la sesión de aprendizaje del siguiente día; todo ello haría desistir del nombramiento o contrato al común de los mortales, pero no a un maestro o maestra de vocación. Después de conocer la historia de Arelí pregunto ¿Por qué no otorgar bonificaciones especiales para todos aquellos maestros y maestras que siguiendo el ejemplo de Arelí trabajan en esas condiciones? ¿Por qué no otorgarles becas gratuitas sin tener que presentarse a un concurso?. La respuesta es clave los niños y niñas de estas comunidades peruanas urgen de esta calidad de profesores y profesoras.
פורסם ב-18:12 06/03/15.
ASÍ ES NUESTRO QUERIDO PERU, LAMENTABLEMENTE LOS QUE ESTAN AL FRENTE DE NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO NO ENTIENDEN NUESTRA SITUACION,NO VALORA EL ESFUERZO QUE HACEMOS POR NUESTRO VOCACION, YO IGUAL SOY DOCENTE CONTRATADO ESTE AÑO ME TOCO TRABAJAR EN UN PUEBLITO DESOLADO CASI PARECIDO LLAMADO IGLESIAHUASI,BUENO SEGUIREMOS ADELANTE EN BIEN DE LOS EDUCANDOS.
פורסם ב-18:09 06/03/15.
QUIENES SON LOS VERDADEROS HEROES ESOS MAESTROS QUE LA SOCIEDAD LES CUESTA RECONOCERLOS PORQUE SON LOS MAESTROS LOS QUE ESTAN ALLI DONDE LA PATRIA LOS NECESITA,EN ESOS LÑUGARES MAS RECONDIDOS PERO ALLI ESTAMOS TRATANDO DE QUE ESOS PERUANOS TRASCIENDAN VIVA EL MAESTRO RURAL,VIVA EL PERU SEÑORES.
פורסם ב-17:48 06/03/15.
¡Felicitaciones maestra Arely ! , por dejar en alto nuestra noble misión aunque muchas personas y autoridades no lo reconozcan.
Creo que esta experiencia vivida por Ud. ,es una motivación para muchos docentes que están alejadas de sus familias y que encuentran en los niños una razón poderosa para seguir con esta vocación de se maestra.
פורסם ב-17:34 06/03/15.
MUY BONITO EL TEXTO, ESTO ES EL SACRIFICIO QUE HACEN LOS MAESTROS DE NUESTRO PERÚ PROFUNDO.
ESTO ME HACE RECORDAR CUANDO ME INICIE DE PROFESOR DE PRIMARIA Y TODAVÍA NO TENÍA TÍTULO, EN LA UGEL DE TARMA SE ESTABAN ADJUDICANDO LAS PLAZAS SE DABA PREFERENCIA A TODOS LOS TITULADOS, LUEGO A LOS QUE TENÍAN TITULO PERO NO ALCANZARON SU ESPECIALIDAD Y COGIERON DE PRIMARIA, PERO YO ESTABA ALLÍ NO PERDÍA LA ESPERANZA DE COGER UNA PLAZA VACANTE, YA ERA EL ÚLTIMO DÍA Y HABÍA UNA PLAZA QUE NADIE LO COGÍA POR ERA EL PUEBLO LLAMADO SANTIAGO DE CHURCO, DEL DISTRITO DE HUASAHUASI, PROVINCIA DE TARMA Y DEPARTAMENTO DE JUNÍN.
פורסם ב-17:23 06/03/15.
En mi humilde opinion para mi no es mis respetos, ni valiente, por trabajo como dicen algunos .
Arely, demuestra solo una palabra que es VOCACION cuando uno tiene verdaderamente vocacion no importa el lugar, ni las condiciones, que pueda tener. Un verdadero docente muestra sus cualidades en el lugar donde este.
פורסם ב-17:18 06/03/15.
Arely Reyes un gran ejemplo de Maestra.

Felicitarla de todo corazon por el gran desempeño que ha tenido durante el año 2014, ya que a los niños que ha tenido a cargo les ha sembrado el deseo de superación.Su labor sera recompensada.
QUE DIOS LA BENDIGA
פורסם ב-17:00 06/03/15.
SER MAESTRA NO ES UNA TAREA FÁCIL, MÁS SI UNO ESTA COMPROMETIDO CON TODA LA COMUNIDAD, EN LAS ZONAS ANDINAS NO SOLO SOMOS MAESTRAS DE LOS ESTUDIANTES TAMBIÉN TENEMOS QUE AFRONTAR PROBLEMAS DE LOS HOGARES DE NUESTROS NIÑOS Y ENTRELAZARNOS CON TODA LA FAMILIA Y SU REALIDAD, HE TRABAJADO EN LA I.E 20050 SAN JUAN DE YARUCAYA A MÁS DE TRES MILMETROS SOBRE EL NIVEL DEL MAR Y HE CAMINADO MÁS DE UN DÍA PARA LLEGAR, LO QUE MÁS ME RECUERDA SON MIS MARAVILLOSOS ESTUDIANTES CON TANTO CONOCIMIENTO DE SU REALIDAD, TENGO UNA RICA EXPERIENCIA, BENDICIONES PARA MIS COLEGAS DE LAS ZONAS ANDINAS.
פורסם ב-16:53 06/03/15.
Mis respetos y honores para la profesora Areli, conozco muchos casos similares de dedicación y entrega al trabajo docente, también me inicie en un lugar alejado del interior del país y conozco de las dificultades y las carencias que hay que sortear, conozco docentes que se entregan a su labor con amor y dedicación pensando en los seres humanos que la sociedad les ha encargado pero también hay de los que por el contrario se acomodan a sus propios intereses.
Pero me preguntaba y ¿dónde está el rol gobierno en estos casos? He visto el abandono por parte de la UGEL, del MINEDU en estos lugares (espero que ya no sea así) la autoridad brilla por su ausencia , los docentes tienen que verselas como pueden y salir adelante Areli sigue ganando lo mismo, haciendo grandes sacrificios, ¿cómo se le reconoce el gran trabajo que hace?
Se habla mucho de la inclusión en la educación pero no se toma en cuenta los retos que esta trae, empezando por los docentes
Nuevamente mis respetos a Areli, eso es ser una MAESTRA QUE DEJA HUELLAS
פורסם ב-16:42 06/03/15.
Linda experiencia ... Es muy emocionante saber lo que hace la profesora para vencer obstáculos. Imagino lo que tiene que pasar, pero todo ello se borra con la alegría de los niños y niñas... Se observa el gran trabajo que realiza y el gran cariño que les tiene, que es un hecho que es recompensada por el amor de sus pupilos y el respeto de la comunidad.
En febrero 2014, visité la Comunidad de Pampalca Huancavelica; la semana que estuve por allá, pensé, cómo será la vida de las profesoras/es que se quedan un mes por acá (eso nos dijeron los pobladores); alejadas de lo que ofrece la modernidad, sin su familia, entre tanto frío, la soledad, etc.
Desde Lambayeque, quiero felicitar a la Profesora Arely por su entrega a los niños, ...
En el día Internacional de la mujer esta es una historia de lucha como tantas otras ...
פורסם ב-16:27 06/03/15.
UNA REALIDAD QUE NO PODEMOS NEGARLO, POR ELLO AL MAESTRO PERUANO SE DEBE VALORARLO EN TODO SU DIMENSIÓN DEJANDO DE LADO LAS MEZQUINDADES, LO MISMO SUCEDE CON EL SUSCRITO QUE TENGO QUE PASAR UN TÚNEL DE 1800 METROS PARA LLEGAR A MI CENTRO DE TRABAJO QUE ES LA IE. "JOSÉ MARÍA ARGUEDAS" EN TAL SENTIDO CAE COMO UN ANILLO AL DEDO EL PENSAMIENTO DEL GRAN AMAWTA RICARDO DOLORIER QUIEN DIJO: ”EN VERDAD, QUE SER MAESTRO EN EL PERU, ES UNA FORMA PELIGROSA DE VIVIR …SER MAESTRO EN EL PERU, ES UNA FORMA HERMOSA DE MORIR”
פורסם ב-15:37 06/03/15.
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